ARCHIVO DE TEXTOS

CUENTO · POEMA · ENSAYO · OPINIÓN · OTRO

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POEMA

Veinte

01 · 10 · 2026 (RECUPERADO)

Aproximación errónea
contar con los dedos.
Resulta impreciso
todo intento de medición.

Ella no descansa,
sueña todavía con el jardín del patio de atrás.

Fugaces se escapan las horas,
huyendo del hastío del eterno verano.

Sosiego inmarcesible:
Abrazar todo nuevo comienzo.

Resulta adorable el reloj sobre su pecho.

OTRO

Sobre Tristán Tzara

01 · 10 · 2026 (RECUPERADO)

Cometo el error de engañarme constantemente. Podría citar a Tristan Tzara y decir que

"las campanas suenan sin razón y nosotros también".
Pero mentiría. Nada suena: al menos no durante esos días.

Ella se recuesta en la sombra mientras yo recargo mi cabeza en su abdomen. Me cuenta el porqué de su soltería y otras cosas que sinceramente no me interesan. Habla del amor como quien habla del amigo de un amigo: casi ajeno. De cualquiera menos suyo. Amor romántico, por supuesto. Pienso de nuevo, y como todas las veces, en aquellos noes que resultan mudos. Iram y yo lo hablamos hace unas semanas: Siempre hablan de que no lo quieren y lo quieren muchísimo.

Mantengo silencio mientras ella habla. Tengo esa costumbre. Ni siquiera porque sea el mejor escucha (definitivamente no). A veces no se me ocurre nada que pueda salir de mi boca y sea más bello que ese silencio.

Nos movemos. No recuerdo muy bien el motivo. Dormitábamos en un jardín del otro lado de la alameda. Me quito mi gorro de Home Depot mientras le acaricio el pelo. Ella tiene el cabello corto, por lo que me resulta fácil pasar mis dedos. Yo ni siquiera tengo cabello. Voluntariamente cumplo mi capricho de ser pelón. De no hablar. De no enamorarme. Mi capricho de esconderme detrás de ese gorro beige con esa tela que me cubre todo el rostro. Que no muestra nada más de lo necesario.

"Las campanas suenan sin razón y nosotros también".
A lo lejos suena la catedral anunciando la misa. Ella revisa la hora y se da cuenta de que tiene que irse.

La acompaño hasta la parada del camión, ahí donde estaba aquel Oxxo que hoy en día ya no existe. Probablemente pasen varios meses para volvernos a ver. Probablemente nunca nos veamos de nuevo.

Podría citar a Tristan Tzara y decir:

"Pienso en el calor que arruga la palabra alrededor del hueso, que se llama nosotros".

Llego a mi casa y escribo un poema que no finalizo. Lo dejo a medias como muchas otras cosas.

POEMA

Epostracismo

01 · 10 · 2026 (RECUPERADO)

Tarde,
hice las pases
con el inexorable minuto

A tropiezos las palabras
escapan de mis bolsillos

Cayendo una tras otra,
tras otra,
tras otra,

Ininteligible me planto
viendo como caen

Me agacho en busca de alguna
con la forma perfecta,
el tono exacto,
los bordes lisos

Lavada por el agua
Suavizada por el aire

Busco lanzarla y resulta inútil

Otra vez tengo seis años y salto la cuerda
Tengo doce y salto para golpear la pelota (Poste)
Tengo dieciséis y salto una barda con la ropa manchada de barro y los dedos de pintura
Tengo veintidos y sigo dando saltos

Salto a un recuerdo: Estoy con Iram
Hablamos de los mismos temas
Llegamos a las mismas conclusiones
Con una resortera lanzamos piedras al lago

Pienso en mi hermano mayor

Salto a otro reciente: Ella me pregunta si los patos pueden saltar
No se me ocurre que responderle

Pienso en mi hermano menor

Me levanto y recojo una palabra
(Una piedra)
(Quizas un consejo)

Con la forma perfecta,
el tono exacto,
los bordes lisos

Lavada por el agua
Suavizada por el aire

Haz las pases
con el inexorable minuto
hermano mío

Necio

Piensa en aquellos que
se hundieron
muy,
muy,
profundo

OTRO

Sobre los prismas

01 · 10 · 2026 (RECUPERADO)

Otra vez me encuentro en ese lugar secreto: En el que conviven los prismas de vértices infinitos y la luz refracta en mis ojos justo en el ángulo donde puedo ver a todos al mismo tiempo.

La música suena. No importa la canción.

Ella habla de todas las cosas que no le gustan, pienso en el calor que abraza todas las quejas.
De nuevo: En todos los noes que resultan mudos.

Habla de dios. Menciona que no quiere buscar la fé como quien va a buscar ropa a cualquier aparador. (Dios no se encuentra en un tianguis de todo a veinte pesos). Me cuenta un secreto (O dos). Mi boca cerrada no pronuncia una palabra

Me pregunta sobre mí, no me puedo concentrar. La luz del televisor refleja en su cara de tal forma que me resulta imposible pensar en una respuesta coherente que hile la conversación. La habitación está vacía de nuevo. En medio del sillón solo estamos nosotros dos. Mi boca sellada no pronuncia una palabra. No parece necesario.

La música suena. No importa la canción.

Nos levantamos. Ella sale por la puerta rumbo al balcón. Le pido un cigarro antes de mover la noche a otro sitio. No planeo acompañarlos. Prefiero que ella finalice su salida con sus amigos, con su gente; bastante hizo con invitarme a su espacio, su microcosmos. Sus vértices de su propio prisma.

No sé mucho de ella. No quiero hacer demasiadas preguntas: podría; prefiero vivir con la duda. Me despido de ella y los demás. Camino rumbo a casa con la esperanza de llegar antes de que el sol salga. Me pongo los audifonos.

La música suena. No importa la canción.

POEMA

Recreo

01 · 10 · 2026 (RECUPERADO)

a mi amiga que siempre quiere jugar:
que convierte el espacio en un patio constantemente

Pausa: congelada, como en el patio del recreo,
como si fuéramos niños y compartiéramos el lonche
¿Qué te puso tu mamá?
Yo traigo treinta pesos para comprar molletes en la cafetería
¿Y tú? ¿Qué guardas en tu lonchera?
¿Qué escondes que solo tú conoces?
¿Quieres que te comparta de mis molletes?
No tengo tema; si quieres, podemos intercambiar
¡Ven!
Juguemos a lo que sea
¿Te gusta el fútbol?
¿No?
¿Porque siempre te dan balonazos?
No te apures,
no pateo tan fuerte
podemos jugar cualquier otra cosa
¡Ya sé!
Juguemos a la rayuela
¿Yo empiezo?
¿O tú?
¿Te da miedo saltar?
¡Oh! Ya veo:
te da miedo caerte
¿Es por eso que no juegas?
¿Por eso sueles pasar tus recreos en el salón?
¿Qué haces ahí dentro, donde nadie te ve?
¿Platicas con la maestra?
¿De qué hablan?
No me imagino qué podría hablar yo con la maestra. Está bien. Juguemos a la trae, entonces. ¡La traes! ¿Qué? ¿Cómo que no me vas a perseguir? ¿Por? ¿Porque temes nunca alcanzarme? Pues no, justo ese es el punto: corro para que no me alcances. Podría correr más lento si así lo quisieras. O corre tú, y yo te alcanzo. Te puedo perseguir por todo el patio sin problemas. ¿A las escondidas? ¿Prefieres contar o esconderte? ¿Ninguno? ¿Por? Pues si no te encuentro seguiría buscando O podriamos escondernos juntos ¿Pero de qué? Inventemos un nuevo juego. Juguemos a imaginar. Imaginemos que somos piratas, o que somos payasos en el circo, imaginemos que somos magos, o que tenemos una familia y somos papá y mamá. ¿No? Imaginemos que somos piratas en el circo, que somos payasos en el mar, que somos papá y mamá y hacemos magia. ¿No? Imaginemos que hacemos magia en el circo, que tenemos una familia y somos payasos, que somos papá y mamá en el mar. ¿No? Bueno ¿Qué podemos imaginar entonces? ¿No se te ocurre nada? ¿No? ¡Ya sé! Juguemos a que somos gigantes, y que nadie más nos volverá a molestar. Nadie pasará encima de nosotros. Con mi pie Aplastaré a todos los que me caen mal; Con tu pie Aplastarás a todos como hormigas, diminutos, corriendo en su sitio. Y las maestras nos verán hacia arriba, y nunca más nos encargarán tarea, porque no existen hojas de papel tan grandes, ni lápices que podamos agarrar con nuestras gigantescas manos. ¿No?¿No quieres ser gigante? Bueno, seamos diminutos, del tamaño de una mariquita. Escondámonos entre las hojas, que nadie nos encuentre. Camuflemosnos con el verde de los árboles y hagamos vida entre las mariposas. Podríamos comernos los lonches que dejan los demás, o meternos a los salones y entrar a sus mochilas; total, nadie se daría cuenta. Con un bocado bastaría para llenar nuestros estómagos. Es verdad: luego, ¿cómo nos recogerían nuestras mamás en la salida? No podrían vernos. Aunque, de ese tamaño, un beso suyo nos llenaría todo el cuerpo. Guácala, imagínate las babas. Es cierto: tampoco podríamos cargar nuestros útiles, y correríamos el riesgo de que alguien nos pise por accidente. En la enfermería no podrían atender eso. Bueno, imaginemos que somos medianos, lo más mediano posible: tamaño normal, con una cabeza normal y un corazón igualmente normal. ¿No? ¿No te gusta imaginar? ¿Sientes que no sirve de mucho? Sirve para soñar despierto, yo creo. ¿No te gusta soñar despierta? Tienes razón: podrían darte pesadillas. ¿Qué te gusta entonces? ¿Dormir? Pero al dormir tambien soñamos No te entiendo ¿Quieres que busquemos un sitio donde podamos recostarnos? Mira, ahí, bajo esos árboles, hace sombra. Podríamos dormir un rato. ¿No? ¿Hablo mucho? Discúlpame, es que me gusta hablar contigo. ¿Quieres que te ayude con tu mochila? Se ve pesada; no tienes que cargarla sola. ¿Te da miedo que te robe? ¿Que no te la devuelva? ¿Que la lance a algún árbol donde no puedas alcanzarla y me burle de ti? ¿Te han hecho eso? Ay, qué horrible. La gente puede llegar a ser muy cruel. ¿Por qué no le dices a tu mamá que te compre una con ruedas, como la mía? Así no pesa tanto. Así es más fácil llevarla a todas partes. Mira, y tiene stickers. Ya sé: juguemos a congelados y quedémonos atrapados en el tiempo, niños para siempre, y así nunca tengamos que imaginar el final del recreo.